Desde nuestra concepción, lo seres humanos empezamos nuestro camino por la vida como “hebras”. Sin embargo, semanas después algunos embriones nos revelamos contra ello; y con la ayuda de genes alojados en el cromosoma “Y”, ayudado de igual manera por la testosterona, nos revelamos contra el diseño original, creando de esta manera a los “hombres”.
Desde antes del nacimiento la testosterona hace estragos en los cuerpos de los “hombres”, tanto así que a edades tempranas el niño posee cantidades iguales de esta hormona que un adulto. Esto hace que se vea desarrollada su conducta exploratoria y los movimientos bruscos, lo cual lo prepara para llevar a cabo su función de “hombre”. Al año de haber nacido, descienden los niveles de testosterona en el niño a escalas más normales y durante los siguientes 8 años se mantienen estables. El periodo hormonal anteriormente descrito se llama “infancia”, es aquí donde se practican y perfeccionan los comportamientos aprendidos.
No obstante, a partir de los 9 años de edad, se da lugar a una explosión hormonal, que lleva al niño a multiplicar sus niveles de testosterona por 20. Esta etapa es la “adolescencia” y le da la posibilidad de cumplir al sujeto con su cometido biológico (detección de hembras, necesidades sexuales, desarrollo de agresividad, desafío a la autoridad y la defensa del territorio.)
Con la madurez, la testosterona continua en niveles altos pero estos son estables. Esto crea nuevas metas en el “varón” como lo son: el éxito social y la busca de una “hembra” para aparearse. Luego de que se llevan a cabo estas metas la hormona ya no es tan necesaria y desciende progresivamente en el organismo. Pero, esto es un cambio hormonal, por lo tanto otras hormonas recuperarán el espacio que la testosterona va a dejar. Entonces, el cerebro del “hombre” se vuelve más receptivo y menos agresivo, es decir que deviene más femenino.
En el documental se aclara, que los cerebros de mujeres tantos como los hombres son más parecidos que diferentes. Estas diferencias radican en las diferentes aptitudes que tienen los diferentes cerebros para las diferentes situaciones, esto sobre todo en el campo hormonal. Un ejemplo de ello es cuando los niveles de testosterona (hormona de la agresividad y deseo sexual) de los hombres disminuyen cuando sus parejas están embarazadas, mientras otras hormonas como la prolactina (responsable de conducta paternal protectora) aumentan su presencia. Se cree que este nuevo rol de comportamiento del hombre empieza porque el sudor y la piel de las mujeres embarazadas secretan un olor que activa las terminales nerviosas del cerebro masculino.
De igual manera, al momento del nacimiento, hormonas como la dopamina y la oxitocina sufren un pico. Estas dos hormonas son las que los seres humanos secretamos al momento del enamoramiento. Así, el documental nos aclara que luego del nacimiento de la hija o hijo, el comportamiento del padre con el o ella estimula su cerebro. Es de esta forma, que se activan áreas del cerebro como las que generan el miedo y hacen que el papa responda rápidamente al llanto de sus niñas o niños. Por otra parte el padre, también desarrolla conductas típicas de su género, como los juegos más físicos e impredecibles como la broma.
Como mencionábamos anteriormente, los cerebros masculinos y femeninos son más parecidos que diferentes, pero en el campo anatómico existen ciertas diferencias. En el cerebro de los “hombres” se desarrolla mucho más el “área pre-óptica medial”, esta se encuentra en el hipotálamo y se encarga del impulso sexual. Esta sección crece 2.5 veces más en el cerebro masculino que en el femenino, Esta es una diferencia biológica que los distingue. Otra diferencia anatómica se encuentra en el “área pre-mamilar” es una región que se encuentra también en el hipotálamo y se encarga de la defensa territorial. Esta área es mucho más activa en el cerebro masculino.
En la etapa de los hombres que va desde los 50 hasta los 60 años, la hormona de la testosterona disminuye casi a la mitad de lo que había sido en la juventud. Como consecuencia de esto aumenta la presencia de otras hormonas como la oxitocina y los estrógenos, hormonas típicas de las mujeres. Por lo que podríamos decir que el cerebro masculino maduro se va, poco a poco, asimilando al femenino.
En fin, gracias a este documental nos podemos dar cuenta que no solo las mujeres son víctimas de de los difíciles cambios hormonales, que las hacen mucho más propensas a cambios espontáneos y ánimos tan explosivos. Sino que también los hombres, en la adolescencia sobre todo, gracias a la testosterona somos víctimas de ello de igual manera que las mujeres.